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Nuevo hotel Sementerio

By: SILVA TUESTA, Max, 1935-2016Material type: TextTextLanguage: Spanish Publisher: Lima Bellido Ediciones 2009Description: 375 pSubject(s): PERU | NOVELAS PERUANAS | ESCRITORES PERUANOS | SIGLO XX | SEXO EN LA LITERATURA | SILVA TUESTA, MAX, 1935-2016 | INTELECTUALES | ENTREVISTASDDC classification: 869.57
Contents:
Prólogo -- Diez sal idas y una entrada -- Oferta de los manuscritos de Rodrigo Ibáñez -- La Yapa (Crónica del descubrimiento de la vagina dentada) -- De cómo la verdeante selva se tiñó de rojo el día en que Narda Flor se convirtió en Caresanta, quien se pasó la vida consolando a machos muy machos pero todos machos tremendamente desolados -- De cómo a un presidente olvidado por la historia oficial del Perú, que además nació en un caserío de la sierra, se le reivindica en esta historia como a uno de los prohombres del puterío más bacán -- De cómo en Lima los amorayos, bellamorinos y demás paisanos de la misma condición no tienen otra alternativa que alimeñarse a menos que se resignen a quedar malparados en todos los sentidos -- De cómo Caresanta y Carlitos afianzaron su amistad al reverenciar ambos por igual estos versos macanudos y sandungueros de Luis Hernández: «Construiremos un burdel que entregaríamos I felices a los ángeles» -- De cómo a Jacín le va pésimo en Lima, sobre todo a la hora de administrar su intimidad en las pocas ocasiones que estuvo con una mujer hecha a la medida de los caprichos de su timidez -- De cómo a punto de partida de una ambición personal que calzó perfectamente con cierta ambición colectiva (tener [por fin! un buen mandatario) se terminó eligiendo al peor presidente que gobernó el Perú -- De cómo cuatro ojos ven mejor que dos y de cómo, siguiendo la misma lógica, seis tienen que ver mejor que cuatro a la hora de considerar un asunto tan espinoso como fue la muerte de Lizardo Vela – Mesólogo – Tabunoa -- De cómo Eleuterio creció en un ambiente de putas hasta que se convirtió no sólo en el escritor más importante del Perú sino en el primer peruano que ganó el Premio Nobel de Literatura -- De cómo en la Ciudad Jardín no sólo se marchitan las flores sino que cada flor puede convertirse en una herida abierta a partir del apagón de la paz y del incendio de la guerra terrorista -- De cómo Caresanta y el Incorruptible se reencontraron, él convertido en un general de lujo, ella convertida en la puta más asediada por machos muy machos pero todos machos tremendamente desolados -- De cómo si se analizan e integran algunas maniobras lógicas con otras absurdas se llega a entender a cabalidad por qué razón el Perú fue rebautizado como «el país del casi» -- - De cómo no sólo hay un roto para un descosido sino también una mujer con panal de rica miel para saciar a un pobre hombre que se moría de ganas de estar con ella (y sobre otras materias igualmente santas) -- De cómo en el Pabellón de Maniáticos no se les da de alta a ciertos locos tanto o más interesantes que Luis Gómez Tudela para ser uti I izados oportunamente en los llamados “operativos psicosociales” -- De cómo la jubilación de Caresanta en el Hotel Sementerio dio pie al júbilo de vivir en Campoamor en donde se dedicó a consolar sólo a celebridades, entre otros, a cierto Premio Nobel de Literatura -- De cómo el día en que Caresanta cumplió su cincuentenario, el último de sus clientes fue el primero en hacerle notar que ella ayudaba mejor que nadie a superar la peor de las desdichas que es sufrir de desolación -- De cómo don Jacinto, un peruanote, puede monologar lo mismo que Molly Bloom, una irlandesa, aunque tratándose de dialogar sobre su gestión de gobierno se mantuvo renuente hasta el final -- De cómo nada se respeta si están en juego burdos intereses y hasta se puede llegar a mancillar el cadáver de un hombre venerado por quienes llegaron a conocerle pellejo adentro – Epílogo -- Adenda (Discurso pronunciado por Eleuterio Goza en la ceremonia de recepción del Premio Nobel de Literatura, entrevista al autor, fotos, etcétera, etc.)
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Libro Libro Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar
LVD/869.57/T558N (Browse shelf) Available LVD-00181

Prólogo -- Diez sal idas y una entrada -- Oferta de los manuscritos de Rodrigo Ibáñez -- La Yapa (Crónica del descubrimiento de la vagina dentada) -- De cómo la verdeante selva se tiñó de rojo el día en que Narda Flor se convirtió en Caresanta, quien se pasó la vida consolando a machos muy machos pero todos machos tremendamente desolados -- De cómo a un presidente olvidado por la historia oficial del Perú, que además nació en un caserío de la sierra, se le reivindica en esta historia como a uno de los prohombres del puterío más bacán -- De cómo en Lima los amorayos, bellamorinos y demás paisanos de la misma condición no tienen otra alternativa que alimeñarse a menos que se resignen a quedar malparados en todos los sentidos -- De cómo Caresanta y Carlitos afianzaron su amistad al reverenciar ambos por igual estos versos macanudos y sandungueros de Luis Hernández: «Construiremos un burdel que entregaríamos I felices a los ángeles» -- De cómo a Jacín le va pésimo en Lima, sobre todo a la hora de administrar su intimidad en las pocas ocasiones que estuvo con una mujer hecha a la medida de los caprichos de su timidez -- De cómo a punto de partida de una ambición personal que calzó perfectamente con cierta ambición colectiva (tener [por fin! un buen mandatario) se terminó eligiendo al peor presidente que gobernó el Perú -- De cómo cuatro ojos ven mejor que dos y de cómo, siguiendo la misma lógica, seis tienen que ver mejor que cuatro a la hora de considerar un asunto tan espinoso como fue la muerte de Lizardo Vela – Mesólogo – Tabunoa -- De cómo Eleuterio creció en un ambiente de putas hasta que se convirtió no sólo en el escritor más importante del Perú sino en el primer peruano que ganó el Premio Nobel de Literatura -- De cómo en la Ciudad Jardín no sólo se marchitan las flores sino que cada flor puede convertirse en una herida abierta a partir del apagón de la paz y del incendio de la guerra terrorista -- De cómo Caresanta y el Incorruptible se reencontraron, él convertido en un general de lujo, ella convertida en la puta más asediada por machos muy machos pero todos machos tremendamente desolados -- De cómo si se analizan e integran algunas maniobras lógicas con otras absurdas se llega a entender a cabalidad por qué razón el Perú fue rebautizado como «el país del casi» -- - De cómo no sólo hay un roto para un descosido sino también una mujer con panal de rica miel para saciar a un pobre hombre que se moría de ganas de estar con ella (y sobre otras materias igualmente santas) -- De cómo en el Pabellón de Maniáticos no se les da de alta a ciertos locos tanto o más interesantes que Luis Gómez Tudela para ser uti I izados oportunamente en los llamados “operativos psicosociales” -- De cómo la jubilación de Caresanta en el Hotel Sementerio dio pie al júbilo de vivir en Campoamor en donde se dedicó a consolar sólo a celebridades, entre otros, a cierto Premio Nobel de Literatura -- De cómo el día en que Caresanta cumplió su cincuentenario, el último de sus clientes fue el primero en hacerle notar que ella ayudaba mejor que nadie a superar la peor de las desdichas que es sufrir de desolación -- De cómo don Jacinto, un peruanote, puede monologar lo mismo que Molly Bloom, una irlandesa, aunque tratándose de dialogar sobre su gestión de gobierno se mantuvo renuente hasta el final -- De cómo nada se respeta si están en juego burdos intereses y hasta se puede llegar a mancillar el cadáver de un hombre venerado por quienes llegaron a conocerle pellejo adentro – Epílogo -- Adenda (Discurso pronunciado por Eleuterio Goza en la ceremonia de recepción del Premio Nobel de Literatura, entrevista al autor, fotos, etcétera, etc.)

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